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La economía de los Estados se divide en tres sectores definidos con mucha claridad, de esta forma conocemos el sector primario, integrado por las actividades agropecuarias, es decir, agricultura y ganadería, también lo integran la pesca y l minería. Todas las actividades del sector primario buscan obtener directamente de la naturaleza,  los productos y recursos necesarios para una vida normal y placentera.

El sector secundario o industrial o manufacturero, es aquél que procesa y transforma todos aquellos productos obtenidos del sector primario, ya sean nacionales o importados, cuando no los produce el Estado en estudio.

El sector terciario de la economía, incluye el comercio, turismo, servicios de diversa índole, el cual oferta a la venta aquellos bienes, provenientes de los sectores primario o secundario e incluso los bienes importados de otras economías.

Todo Estado que se respete a sí mismo procurará desarrollar de manera integral los tres sectores, de esta forma, las opciones de crecimiento y luego de desarrollo, son mayores, la posibilidad de elevar el nivel de vida de sus asociados, también se incrementa.

La República de Panamá, históricamente se inclinó por el desarrollo del sector terciario y so es fácil de comprender por la relación transitista que la caracteriza, de manera que tanto el sector secundario como el primario se quedaron a la saga del comercial y de servicios.

El potencial minero, al igual que el pesquero y agropecuario es inmenso, pero aquí se analizarán las perspectivas que una minería responsable puede aportar al devenir de la nación panameña.
Solamente en el primer semestre del año 2009, la actividad de minas y canteras ha representado el 13,1% del crecimiento económico registrado en Panamá, en medio de una crisis financiera mundial. Esto es sin tomar en cuenta que aún no entra en producción comercial, el buque insignia de la minería panameña, el proyecto Petaquilla Gold, el cual, con una inversión de 150 millones de balboas, se encuentra en espera de la decisión del Estado panameño, para iniciar esa anhelada producción, que cambiaría dramáticamente los parámetros económicos que aquí se exponen y que provienen de la fuete oficial del gobierno, el Ministerio de Economía y Finanzas.

Por otro lado el potencial minero del país, cuando incluimos a Cerro Colorado(uno de los yacimientos de cobre más grandes del mundo), Minera Panamá y su yacimiento de cobre de respetable magnitud, Cerro Chorcha, Cerro Quema en Los Santos, Santa Rosa en Cañazas, Viento Frío en Colón, para mencionar los más importantes, se estaría hablando de reservas probadas en cobre y oro, que a los precios actuales de 1049 balboas la onza de oro y 2,60, la onza de cobre, Panamá podría incorporar a su sistema económico la suma de 80.000 sí, ochenta mil millones de balboas durante los próximos 50 años. Esto si solamente se habla de producción del mineral como tal, debido a que si se incorporan proceso de manufactura de derivados del cobre, la suma se incrementa dramáticamente para el mismo período, claro que si hay producción tecnológica de por medio, entonces el impacto económico es aún mayor.

Ese impacto, representado en los impuestos sobre la renta, de dividendos, de ITBMS, la mano de obra, las gastos contables y financieros, l compra de diversidad de bienes y servicios, la generación de actividades conexas a la minería y el aporte de los diversos programas y proyectos de responsabilidad social, evidentemente colocarían a Panamá como un fuerte y decidido candidato a ingresar en el selecto grupo de los países del primer mundo.

Carlos E. Salazar M.
Ingeniero de Minas, Licenciado en Comunicación Social,
Licenciado en Relaciones Internacionales y Docente Universitario.