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Panamá es un país privilegiado, su ubicación estratégica sumada a su estrechez  entre los océanos propició diversos  intentos  en distintas épocas de su historia, para el análisis, el estudio y finalmente la construcción de un canal interoceánico  través del istmo.

Ya en  el avanzado siglo XIX y luego de excavar el canal de Suez, el ingeniero Fernando de Lesseps presentó, su proyecto de construcción del Canal de Panamá. Precisamente, durante la construcción del Canal se removieron más  de 183 millones de m³ de material originalmente excavado, cantidad esta de roca y tierra que solamente se puede excavar utilizando tecnología y experticia de minería.  Cuando hacemos las comparaciones de la cantidad de trabajo y de material excavado en el corazón del Istmo de Panamá, nos preguntamos, ¿Adónde está el drenaje ácido que según los abogados y arquitectos convertidos en Gurúes del falso ecologismo, alegan se genera al exponer grandes cantidades de material pétreo a la meteorización(lluvia), porque en el Corte Culebra, precisamente se expuso al excavarse esta gran cantidad de material, no solamente a la precipitación tropical de Panamá, sino, que se inundó con un lago(en su momento el lago artificial más grande del mundo),el cual según los apocalípticos, debería ser de ácido sulfúrico, qué barbaridad.

La obra de ingeniería más portentosa de principios del siglo XX, no es más que una mina a cielo abierto, por sus características, por el propio tajo que es visible, ahora más con la expansión, el cual no se diferencia en nada al tajo del sitio de mina de Petaquilla Gold y como aquél, no responde a las características de roca sulfurada, condición sine quanon, para la generación del cacareado drenaje ácido.
Las máquinas utilizadas en el canal de Panamá y un gran número de trabajadores que participaron en esta colosal obra, que seguramente no se habría podido construir hoy en día por el sabotaje que de oficio y por negocio realizan tantos y tantos necios que se atreven a hablar de temas de los cuales no tienen la más remota idea y lo peor, tienen luz verde en la gran mayoría de los medios de comunicación del país, algo de lo que me congratulo, porque así nos da la oportunidad de aclarar sus mentiras, cada vez que hacen alarde de su extenso desconocimiento de los temas de geología, mineralogía y minería.

Claro que técnicamente hablando, el Canal de Panamá es sin duda un gran  logro de la ingeniería moderna,  realizando exactamente los mismos trabajos que se proyectan en una mina a cielo abierto, claro está sin incluir los procesos posteriores de lixiviación. Todo el trabajo de  perforaciones, las cuales se llenan con explosivos para volar la roca y la dura arcilla. El uso de  palas a vapor (entonces) y hoy a combustible para excavar el material y su colocación en  vagones del ferrocarril, hoy en cintas transportadoras, para ser acarreados hacia los sitios preestablecidos para su disposición.

Muchos disfrutan hoy en día de la zona turística de Amador y el famoso “cause way”, pues ese es el material pétreo que se excavó con tecnología minera en el corte culebra y sirvió para realizar este relleno y otros sectores del Canal de Panamá, como lo es el poblado de Balboa, donde hoy viven muchos panameños, gracias a la tecnología minera.

Descargadores, esparcidoras, máquinas cargadoras de rieles, grúas, ferrocarriles, camiones de volquete entre muchos equipos de minería, fueron y continúan siendo algunos, de uso fundamental en los trabajos de ampliación.

Como en toda actividad humana, existen los riesgos, pero esto es medible hoy, las auditorías de riesgo y las inspecciones, marcan los niveles altos, medios o bajos de riesgo en todo proyecto, incluso, los deslizamientos de tierra, una de las principales preocupaciones de los constructores del canal, constituyen hoy en día una de las materias de estudio profundo en la carrera de Ingeniería de Minas, así como la prevención de estos y las medidas de seguridad en los programas de gestión de la prevención, concatenadas en la actualidad con la salud ocupacional y la gestión ambiental.

Toda una generación de especialistas panameños y con la colaboración de expertos de otras latitudes, nos encontramos comprometidos con el trabajo serio y responsable, con la minería responsable, con el desarrollo sostenible, con la actividad auditable, siempre atentos y vigilantes que se cumpla con la normativa nacional e internacional, con la búsqueda y obtención de certificaciones y lo más importante, con el progreso, desarrollo y mejoramiento de la calidad de vida de las poblaciones olvidadas y visitadas solamente con fines de adoctrinamiento y abandonadas a su suerte cuando no hay proyecto que sabotear.

Carlos E. Salazar M.

Ingeniero de Minas, Licenciado en Comunicación Social,
Licenciado en Relaciones Internacionales y Docente Universitario.