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ACCESO A LAS TIERRAS PRIVADAS
Por: CARLOS E. SALAZAR MEDINA


La Constitución Política de Panamá establece las reglas de convivencia para todos los panameños y extranjeros que habitamos y compartimos los éxitos y las dificultades dentro del territorio nacional. Esta misma constitución determina que el Estado es el dueño de la riqueza mineral que encontramos en el subsuelo.

Aspectos Legales

El Código de Recursos Minerales desarrolla todos los aspectos relacionados a las concesiones de exploración y explotación, así como los mecanismos para otorgarlas. Es así como toda persona natural o jurídica puede aplicar ante la Dirección de Recursos Minerales del Ministerio de Comercio e Industrias una solicitud de concesión para exploración, siempre y cuando tenga la solvencia económica, técnica y legal, debidamente probada ante esta institución.

Superados los trámites exigidos por la ley, las personas o empresas deberán, de acuerdo al código de RRMM entrar en contacto con los dueños de las tierras en donde se enmarca la zona objeto de su interés para iniciar un proceso de exploración. Establece el código, además, que se debe llegar a un acuerdo justo y equitativo, para que la empresa obtenga el permiso del propietario de la tierra, de manera que pueda acceder a los terrenos y realizar las labores de estudio, análisis y prospección de las características geológicas de las zonas de interés, incluidas en la aplicación de concesión de exploración mineral.

En caso que el propietario de las tierras no desee otorgar el permiso, aunque exista una concesión, la empresa no puede violar el derecho que tiene el dueño sobre su patrimonio. Si por el contrario se otorga el permiso, entonces se firma un contrato de arrendamiento para que la empresa tenga el acceso y pueda realizar trabajos de estudio y exploración en estas tierras, sin derecho a intervenir en el uso de los suelos en materia de agricultura, ganadería ni ninguna otra actividad económica, ajena a la exploración mineral. Por consiguiente, no es cierto que se otorguen miles de hectáreas a las empresas concesionarias, ni mucho menos que el país haya sido entregado para su devastación, como suele afirmarse en algunos medios, ya que en el proceso de exploración (como lo detallaremos en otras entregas), el impacto de los geólogos y el resto del personal es casi imperceptible.

Extensión Territorial
El tamaño de la concesión que puede oscilar entre las 3 mil ó 25 mil hectáreas, no es algo que se determina de manera caprichosa ni encierra el interés de obtener o recibir derechos sobre la tierra en cuestión, el tamaño se determina porque en geología, se hacen los estudios de mayor a menor, es decir, se comienza con un estudio de geología general, para luego pasar a geología regional y en función de los resultados que se van obteniendo en los laboratorios, previo análisis de las muestras obtenidas en el campo (de rocas, suelos, sedimentos y demás), se procede a ir focalizando paulatinamente las áreas de mayor ocurrencia mineral, resultando consecuentemente que después de haber obtenido una concesión de 15 mil hectáreas, al cabo de algunos años de estudios exploratorios y una inversión de varios millones de dólares, se llega a la conclusión que el área de interés puede ser de unas 50 a 100 hectáreas en las que exista algún grado de interés mineral.

Además, es posible que en algunas zonas de la concesión, exista la ocurrencia de un mineral determinado a varios kilómetros de distancia  (dentro de la misma), los valores de otro mineral sean interesantes para seguir estudiando la zona.

Operación Riesgosa
Es importante señalar que la inversión en exploración es una inversión de riesgo, por tanto los Estados no pueden darse el lujo de emprender la exploración, por razones, entre otras muy poderosas, las presupuestarias.

Un proyecto de exploración puede extenderse por varios años sin obtener nada a cambio, a parte de la información sobre la existencia o no de un yacimiento mineral en la zona de concesión. El grado de inversión realizada lo determinará la característica geográfica de la región, estableciendo múltiples gastos, los cuales van desde los impositivos, operativos, de funcionamiento, contabilidad, financiamiento, hasta las relaciones laborales con todo el personal involucrado en las actividades de la empresa.

Por ello, el tener una concesión de exploración minera no es garantía que las características minerales de una región ofrezca la seguridad de contar con un depósito de alta ley que pueda ser desarrollado como una mina.

 

Beneficios Económicos y Sociales
Es muy importante concluir que en el proceso de obtención de las concesiones, se obtienen los siguientes beneficios para la nación:

 

  • Sin que se extraiga una sola onza de mineral, el Estado cobra los cánones y los impuestos relacionados con toda la actividad.
  • No existe ningún tipo de proceso industrial alguno, ni el uso de ningún producto químico en los trabajos de exploración (esos procesos se realizan en laboratorios especializados).
  • No se necesita talar, se abren trochas y en caso de llegar a la etapa de perforación (luego de varios años),  pudiera adecuarse una zona muy limitada de ser necesario, para la construcción de las plataformas en donde se colocan las máquinas de perforación, cuya medida es de 5 metros².
  • Se genera gran cantidad de empleos directos e indirectos, generalmente personal de las comunidades aledañas a las zonas de concesión y principalmente dentro de las mismas.
  • Se invierte en un número significativo de bienes y servicios para propiciar el proceso de exploración y el alojamiento del personal técnico especializado de la empresa, tales como alquiler de casas, autos, alimentación, lavandería, planchado, comestibles, productos de aseo, servicios de luz, agua, teléfono y otros.
  • Los dueños de los terrenos reciben beneficio directo de los contratos entre ellos y las empresas.
  • Se desarrollan programas y planes de bienestar social, involucrando a las comunidades locales y aledañas en actividades que les permiten mejorar su calidad de vida, como lo son las granjas, cultivo de peces, sembradíos, apoyo a las escuelas, iglesias y un sinnúmero de actividades culturales y deportivas.

Finalmente, cabe destacar que de cada 100 concesiones de exploración minera otorgadas, sólo una se convierte en un proyecto de desarrollo minero, el cual presenta otras particularidades en cuanto al otorgamiento y puesta en marcha del mismo se refiere.

El autor es Ingeniero en Minas, Lic. En Comunicación y Relaciones Internacionales y Docente.